Por: MSc. Teodocio Gaitán
En
virtud de lo anterior el siguiente ensayo tiene como finalidad analizar
la rigurosidad metodológica que debe tener el investigador al momento de
desarrollar la investigación con el enfoque cuantitativo.
Antes
de profundizar sobre el tema se debe definir que es enfoque cuantitativo que,
es aquel que valida los resultados, a través de los números, es decir,
cuantificable, medible. Además, se apoya
del método científico que lo ha llevado a implementar una serie de
conceptos y actividades con el fin de establecer ciertos criterios de valoración
de los resultados obtenidos en sus investigaciones que le permitan mantener la
coherencia y el rigor científico.
Pero,
¿qué se entiende por rigurosidad?, el Diccionario de la Real Academia Española
(DRAE, 2006), la define como exacto,
preciso, minucioso, y es la que se
aplica para este caso.
En la definición del
término científico, el DRAE lo
presenta como aquello
“que tiene que
ver con las
exigencias de precisión y
objetividad propias de la
metodología de las ciencias”. Por
consiguiente, desde una definición literal,
la rigurosidad científica
se asocia a
la exactitud, precisión,
objetividad y minuciosidad con la cual se realiza una investigación. En otras
palabras, es la cualidad
de una investigación que determina la validez y confianza en sus
conclusiones.
Para
lograr esa validez y confianza en los resultados, el investigador debe realizar
una exhaustiva revisión bibliográfica acerca del tema que investiga para tener
la suficiente claridad y referencias, luego, sentarse a redactar los conceptos
teóricos de una manera sistemática y conocimiento de causa.
Cabe señalar que, el
investigador debe estar consciente de la relación sujeto-objeto y que la
objetividad plena no existe. Según Ramírez y Zwerg (2012) aducen que: “las
teorías contemporáneas de la física, por
ejemplo, han planteado que la relación causal perfecta es relativa y han
considerado que hay muchos fenómenos no observables que terminan influyendo en
la realidad y que no hay que desconocer” (p. 92).
En la
investigación cuantitativa a diferencia de la cualitativa, prevalece el
perfeccionismo metodológico y detalles técnicos que han desplazado la intuición
y han permitido consumar al científico. Como dicen algunos defensores del
enfoque cuantitativo: lo que no es medible no es científico.
Ahora
bien, ¿por qué es necesaria la rigurosidad metodológica en la investigación?, la
calidad de una investigación depende del rigor con el que se realiza, lo que
condiciona su credibilidad con que ha sido diseñada y desarrollada.
Según
Guba y Lincoln (como se citó en Rincón, 2003), existen criterios de rigor
establecidos tanto para la investigación cuantitativa como para la cualitativa.
Para efectos del presente ensayo, solo se abordarán los criterios de rigor del
enfoque cuantitativo.
·
Valor
de verdad (validez interna)
Lo que
se busca con este criterio es valorar si los métodos, técnicas e instrumentos
garantizan los resultados de la investigación. Es sabido que una característica
de la ciencia es poseer la capacidad de la veracidad del conocimiento. En la
construcción de un instrumento, se puede aplicar el rigor metodológico cuando
se presenta a un grupo de expertos para que validen si las dimensiones e
indicadores representan o caracterizan a las variables en estudio.
·
Aplicabilidad
(validez externa)
Consiste en verificar
en qué medida los resultados arrojados pueden aplicarse a otros contextos o
poblaciones. En este caso, es necesario que la muestra sea representativa de la
población para evitar cualquier sesgo que en todo caso se puede evitar a través
de muestras adecuadas y muestreos aleatorios.
·
Consistencia
(fiabilidad interna)
Es la repetición de los
resultados cuando se realizan investigaciones con los mismos sujetos e igual
contexto. La medición ha de tener la precisión suficiente.
·
Neutralidad
(Objetividad-fiabilidad externa)
La neutralidad consiste en que debe haber
garantía de que los resultados de una investigación no hayan sido manipulados
por el investigador.
Otros autores como Tejada (1997), propone la realización de preguntas que sirvan de guía cuando se analiza una investigación: “¿Qué pretende esta investigación?, ¿Es plausible la metodología?, ¿Está claramente mostrada?, ¿Es útil para el avance de los conocimientos en el campo de estudio?” (p.25).
Concuerdo
con la visión de rigor propuesta por Summer y Tribe (como se citó en Hueso y
Cascant, 2012), que lo identifican con la sistematicidad, es decir, mantener la
coherencia a lo largo de todo el proceso investigativo, desde el problema de
investigación y preguntas secundarias, título del trabajo, objetivos general y
específicos e hipótesis; que la recolección de los datos esté relacionada con
las preguntas de investigación, para que el análisis sea consistente con la
ayuda de técnicas estandarizadas y aceptadas.
La investigación es siempre la búsqueda de la
solución a algún problema de conocimiento, por lo tanto, es responsabilidad del
investigador establecer o delimitar los aspectos de rigurosidad metodológica
que permitan llevar el proceso investigativo de manera coherente y sistemática;
alejado de sesgos y conceptos emitidos a priori por parte de quien realiza la
investigación.
En otras palabras, una investigación
bien detallada, que cumpla con la ética y el respeto de derecho de autor,
contribuirá a expandir el conocimiento y las buenas prácticas investigativas.
Referencias bibliográficas
Hueso, A. y Cascant, J.
(2012). Metodología y técnicas cuantitativas de investigación. Cuadernos
docentes en proceso de desarrollo. España: Editorial Universitat Politécnica de Valencia.
Ramírez, F. y Zwerg, A. (2012).
Metodología de la investigación: más que una receta. Artículo científico. Recuperado de https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=322327350004
Rincón, B. (2003). Propuesta
de aplicación de modelo de investigación de Argyris en la formación del rol de
investigador en los docentes. Universitat Rovira i Virgili. Tarragona, España. Recuperado
de https://www.tesisenred.net/handle/10803/8901#page=1
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